Por ti, Aberash!

El pasado lunes recibimos una triste noticia de Meki (Etiopía). Aberash, una chica de 15 años beneficiaria del proyecto Grants4Ethiopia, falleció después de una larga lucha contra el SIDA.

El sentimiento de impotencia que sentimos, a pesar de ser informados unas semanas antes del empeoramiento de su estado de salud, fue enorme. El personal del proyecto en el terreno se entregó completamente e hizo todo lo que estuvo en sus manos para detener el avance de la enfermedad, pero había llegado en un punto de no retorno.

El último trimestre del curso anterior tuvo que dejar la escuela a causa de su estado de salud. Ella tenía muchas ganas de volver a clase, pero se encontraba demasiado débil. El proyecto la apoyó aportando alimentos más variados a su dieta e incrementando el número de visitas domiciliarias y eso le dio fuerzas para poder volver a la escuela. Desgraciadamente, pasado un tiempo volvió a recaer y tuvo que volver a dejar las clases.

Los padres de Aberash también fallecieron de SIDA y desde entonces, vivía con su hermana mayor la qual se encargaba de realizar las tareas de la casa y cuidaba de Aberash cuando no se encontraba bien.

El camino hacia la educación en las zonas rurales del país no es fácil, y aún menos para las niñas. Muchas, como Aberash, se encuentran con grandes impedimentos: la falta de recursos económicos, la privación de su derecho a la educación, las enfermedades, las cargas familiares (hermanos pequeños) o la gran cantidad de tiempo que tienen que dedicar a realizar de las tareas del hogar (ir a buscar agua, ir a buscar leña, cocinar, limpiar…) en detrimento del tiempo que podrían dedicar a su educación. A pesar de todos estos impedimentos, millones de niñas hacen lo imposible para ir a la escuela y soñar con un futuro mejor para ellas y sus familias.

Sin duda, el fallecimiento de Aberash es una noticia triste para todos los que trabajamos para mejorar la situación de la infancia en Etiopía. No se trata de un número, no se trata de una niña más, se trata de Aberash. Un golpe tan duro como este podría hacernos perder la esperanza, pero su testimonio nos ha dado más motivos para no dejar de luchar.

Rahel, trabajadora social del proyecto, estuvo en todo momento apoyándola y visitándola muy a menudo, incluso fuera de su horario laboral. Desde aquí queremos agradecerle enormemente su esfuerzo y entrega.

Te echaremos mucho de menos Aberash, pero estamos seguros que desde el cielo nos cuidarás y nos echarás una mano.

Seguiremos luchando por los derechos de los niños y niñas en Etiopía. ¡Por ellos, por ellas y por ti, Aberash!

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